Mis ideas y sentimientos se subieron a un velero. Van y vienen según el viento. Me gustaría de una buena vez anclarlas, dejarlas en un lugar fijo pero lamentablemente te la rebuscás para que eso no pase.
Entre la marea y el viento, entre las grandes olas y tormentas sos lo único que tengo, sos mi brújula. Mi brújula rota que no marca el Norte ni el Sur.
Un día el Norte queda hacia la costa.... pero otro, el Norte se encuentra en lo más profundo de la tormenta.
Entonces, ¿cómo haré para arribar si no sé llegar a la costa? ¿Cómo haré para alejarme del puerto sí no sé hacia donde voy? Sólo me queda navegar.... ir a la deriva. Ver a hacia donde me llevan las olas o quizás seguir a mi brújula. Ir y venir a su antojo. Sino, podría jugar con el destino y seguir una dirección. Sin guiarme por mi brújula y superando todos los obstáculos, seguir un camino.... Lamentablemente, el velero perdió los remos.
domingo, 9 de mayo de 2010
viernes, 7 de mayo de 2010
miércoles, 5 de mayo de 2010
jueves, 22 de abril de 2010
Cuando dos personas discuten, buscan tener la razón. Buscan persuadir a la otra con sus ideas, con distintos mecanismos.
Cuando uno conoce a esa persona la ataca por su lado más débil. Le nombra aquellas cosas que más le gustan, que más odia, que más le atraen... El problema no ocurre cuando no hay vuelta de tuerca, sino, cuando la discusión ya adquiere otro rumbo.
Ya no sé intenta convencer a la otra persona, sino, se involucran temas pasados, temas más bien personales. Las discusiones dan ese pie para que uno exprese aquellas cosas que tenía guardadas. Esa ira, bronca y adrenalina que se libera cuando uno le dice a la cara todo lo que piensa, lo vuelve más impulsivo... A veces, ese impulso es bueno, a veces, malo. A punto de explotar, uno libera todo de golpe. Expresa todo lo que piensa y siente sin ningún filtro.
Ahí es cuando la discusión se complica... cuando los egos de dos personas se interponen ante la realidad. Ya no importa discutir lo que uno cree, convencer al otro, importa ganar. Destruír el ego ajeno. Demostrar que uno es mejor que el otro... Es una guerra a matar o morir. Una guerra vergonzosa
Cuando uno conoce a esa persona la ataca por su lado más débil. Le nombra aquellas cosas que más le gustan, que más odia, que más le atraen... El problema no ocurre cuando no hay vuelta de tuerca, sino, cuando la discusión ya adquiere otro rumbo.
Ya no sé intenta convencer a la otra persona, sino, se involucran temas pasados, temas más bien personales. Las discusiones dan ese pie para que uno exprese aquellas cosas que tenía guardadas. Esa ira, bronca y adrenalina que se libera cuando uno le dice a la cara todo lo que piensa, lo vuelve más impulsivo... A veces, ese impulso es bueno, a veces, malo. A punto de explotar, uno libera todo de golpe. Expresa todo lo que piensa y siente sin ningún filtro.
Ahí es cuando la discusión se complica... cuando los egos de dos personas se interponen ante la realidad. Ya no importa discutir lo que uno cree, convencer al otro, importa ganar. Destruír el ego ajeno. Demostrar que uno es mejor que el otro... Es una guerra a matar o morir. Una guerra vergonzosa
domingo, 11 de abril de 2010
domingo, 4 de abril de 2010
martes, 30 de marzo de 2010
miércoles, 24 de marzo de 2010
domingo, 21 de marzo de 2010
Feliz cumpleaños!!
Sos una de esas personas que no sólo en el día de sus cumpleaños deberían sentirse especiales, sino, que cada día de sus vidas deberían sentirse así.
Realmente estoy muy orgullosa de que seas mi papá. Día a día me das el ejemplo de que si uno realmente quiere algo, tiene que luchar por conseguirlo. De que en la vida, jamás hay que bajar los brazos y siempre hay que dar lo mejor de uno.
A pesar de todo, vos seguís adelante. No dejás que ningún obstáculo (ni el más grande) te frene. Eso es lo que me encanta de vos, eso es algo admirable.
Sos uno en un millón papá!!
Te amo mucho, mucho. Gracias por todo
miércoles, 10 de marzo de 2010
lunes, 8 de marzo de 2010
jueves, 4 de marzo de 2010
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